“Aprendemos del lenguaje

al mismo tiempo que

lo desarrollamos”

La formación del lenguaje como factor de construcción del propio pensamiento del alumno depende, en gran medida, del influjo de la escuela. Apoyo las palabras de Goodman en cuanto que el desarrollo del lenguaje está fundamental y directamente relacionado don el éxito en la escuela. Fuera de ésta aprendemos la lengua materna, sin embargo, el alumno debe conocer algunas cosas: por ejemplo, será necesario satisfacer puntos como el reconocimiento de los sonidos o las palabras, captar la idea general o interpretar un mensaje dentro de un contexto; sería necesario utilizar todas las partes del aparato fonador o pronunciar palabras con su acentuación correcta. Dentro de lo que sería la comprensión de lectura tendrían que alcanzarse objetivos como reconocer los diferentes formatos, saber identificar letras, palabras o frases o relacionar lo que se lee con la propia experiencia.

Después de que el alumno ha fijado estas estructuras, el profesor procederá a dar una funcionalidad a esas estructuras, por lo que deberá enseñar al alumno a ponerlas en práctica de una manera activa dentro y fuera de la escuela y darle una utilidad en otros marcos lingüísticos, de tal forma que su habilidad verbal se verá inevitablemente favorecida.

El trabajo oral puede iniciarse a partir de alguna cosa oída, leída o vista, o bien en la experiencia común, asuntos de interés común conflictos de la clase o entre las clases, planes de excursiones, acampadas, fiestas, pero siempre el profesor deberá estar atento al correcto empleo de las expresiones.

La lectura de textos propios de los alumnos (poemas, redacciones) o ajenos (literatura apropiada a la edad y nivel escolar del niño). Recitales de poemas propios o ajenos. Textos de breves, obras de teatro organizadas por los niños o ajenas en caso de alumnos mayores. Todo ello para enriquecer el repertorio comunicativo que los alumnos posean, tal y como lo dice Ma. Rodríguez en su texto el niño ya sabe hablar cuando entra a la escuela solo el cuestión de colaborar en la variedad q corresponden a distintos usos.

Y además ese repertorio comunicativo es diferente entre los mismos alumnos, por lo tanto, la enseñanza de la lengua oral va dirigida inevitablemente al alumno de forma individual, exige una gran concentración tanto por parte del profesor como del alumno y no puede implementarse en un ambiente de tensión o indisciplina. En mi particular opinión el maestro debe ser capaz de discernir si las deficiencias de la palabra que se encuentran en los alumnos obedecen simplemente a problemas socioculturales o si se trata de trastornos patológicos, que no se resuelven con la aplicación de métodos didácticos apropiados.

Por supuesto sé que existen diferencias significativas en cuanto al tiempo, interés y formación del profesor entre nivel preescolar, primaria y secundaria, siendo éstos los niveles más sensibles a la enseñanza de la lengua oral. Sumándole a ello que no sabemos qué tiempo dedica cada centro a la enseñanza de la lengua oral, solo me resta mencionar que tal y como Goodman lo plantea, la enseñanza del lenguaje fragmentado solo trae para el alumno frustraciones y complicaciones al habla y por lo tanto irrelevancia de esos supuestos aprendizajes. Porque el alumno no se apropiaría del lenguaje, y por ende, no contribuye a tomar conciencia de su poder potencial.

De modo que tal y como Goodman lo maneja, es menester comunicarse para ser humanos totalmente funcionales.